Un salto mal calculado, una pelea en la calle, una bola de pelo que no se digiere bien… Los gatos, por ágiles que sean, también pueden enfermar o sufrir accidentes inesperados. Y, cuando eso ocurre, la factura del veterinario puede subir más de lo que imaginas.
Los gatos, cada vez más presentes como compañeros inseparables en los hogares, necesitan visitas regulares al veterinario a lo largo de su vida, especialmente, a medida que envejecen. Ya sea por prevención o ante un accidente o enfermedad, son muchos los dueños que deben afrontar cuidados médicos, tratamientos o incluso intervenciones quirúrgicas para garantizar su bienestar (y lo quieren hacer con la mejor atención veterinaria posible).
Pero antes de optar por un seguro de salud y para comprender cómo un seguro veterinario puede beneficiarte y qué modalidad elegir, en la siguiente tabla seguimos a Coco, un gato de raza europea de 3 años, y sus diversos tratamientos veterinarios a lo largo de un año. Su historial te permitirá tener un ejemplo de los gastos que se pueden acumular en ese plazo de tiempo.