Cómo reconocer un esguince en un perro

Los esguinces en perros son lesiones frecuentes que afectan las articulaciones y ligamentos, comprometiendo la movilidad y la comodidad del animal. Comprender las causas, los síntomas y los tratamientos es fundamental para garantizar una atención rápida y eficaz, permitiendo que los perros se recuperen sin secuelas.

¿Qué es un esguince en los perros?

Un esguince en un perro es una lesión que afecta a los ligamentos que rodean una articulación. Los ligamentos son resistentes bandas de tejido conectivo que unen los huesos y estabilizan las articulaciones. Cuando un ligamento se estira o se desgarra, se denomina esguince.

Anatómicamente, un esguince se produce cuando los ligamentos que rodean una articulación se estiran o se desgarran parcial o totalmente. Esto puede ocurrir como resultado de una torsión, un impacto repentino o el uso excesivo de la articulación. Las articulaciones más afectadas en los perros son las de las patas, en particular el carpo (muñeca), el tarso (tobillo) y la rodilla.

Los esguinces en perros se clasifican en tres grados de gravedad:

  • Esguince de grado I (leve): ligero estiramiento de los ligamentos sin desgarro significativo. La articulación permanece estable.
  • Esguince de grado II (moderado): mayor estiramiento de los ligamentos con desgarros parciales. La articulación puede presentar una ligera inestabilidad.
  • Esguince de grado III (grave): rotura completa de ligamentos, que produce una gran inestabilidad articular.

¿Cuáles son las causas de un esguince en un perro?

Los esguinces en perros tienen una causa variable:

  • Traumatismo físico: las caídas desde alturas elevadas o los deslizamientos sobre superficies lisas pueden provocar esguinces. Sin embargo, también pueden provocarlos las colisiones con objetos, vehículos u otros animales, o los movimientos abruptos o torsiones bruscas de la articulación.
  • Actividad física excesiva: el correr, saltar o las actividades de juego excesivamente intensas pueden ejercer demasiada presión sobre las articulaciones, particularmente en perros que no están en forma.
  • Problemas de salud subyacentes: la obesidad es un gran factor de riesgo, dado que el sobrepeso ejerce una mayor presión sobre las articulaciones. La osteoartritis, un trastorno inflamatorio de las articulaciones puede incrementar su predisposición a padecer esguinces. Las anomalías en el desarrollo de las articulaciones, tales como la displasia de cadera o de codo, pueden incrementar el riesgo de padecer esguinces.
  • Edad: Los perros en edad avanzada suelen tener articulaciones más frágiles y menos estables, mientras que los perros jóvenes en etapa de crecimiento también pueden ser más susceptibles a sufrir lesiones.
  • Predisposiciones raciales: algunas razas de perros tienen una mayor predisposición genética a padecer afecciones de ligamentos y articulaciones.

¿Cuáles son los síntomas de un esguince en un perro?

Hay distintas señales que pueden indicar que un perro sufre un esguince:

  • Cojera: puede evitar apoyar la pata lesionada o cojear de manera visible.
  • Dolor: el perro puede gemir, llorar o lamerse la zona lesionada a causa del dolor. También puede reaccionar de forma agresiva al tocar la articulación afectada.
  • Hinchazón: inflamación en torno a la articulación afectada, frecuentemente visible y palpable.
  • Calor: el alrededor de la articulación puede presentar una temperatura superior a la del resto del cuerpo, lo cual podría indicar una inflamación.
  • Disminución de la actividad: el perro puede mostrarse reticente a jugar, correr o saltar como habitualmente. También puede mostrar dificultades para levantarse o subir escaleras.
  • Rigidez: rigidez en las articulaciones, especialmente tras períodos de reposo.

Estos síntomas también pueden estar asociados con alguna otra patología, por lo que lo mejor es acudir a una consulta veterinaria para confirmar el diagnóstico.

¿Cómo saber si un perro tiene un esguince?

Para identificar un esguince en un perro, es necesario que un veterinario lo evalúe. Estos son los procedimientos habituales en el proceso de diagnóstico:

  • Examen clínico: el veterinario comienza con una evaluación física integral del perro, prestando especial atención a la articulación bajo sospecha. Palpará la zona para identificar dolor, inflamación, calor o inestabilidad.
  • Historial médico: el veterinario solicitará información acerca del historial médico del perro, incluyendo lesiones recientes, actividad física inusual o fuera de lo normal. 
  • Observación de la marcha: el veterinario examinará al perro en movimiento con el fin de identificar cualquier cojera o anomalía en el desplazamiento.
  • Radiografías: las radiografías permitirán descartar otras formas de lesiones, como fracturas o luxaciones. Además, posibilitan la observación del estado de los huesos y las articulaciones.
  • Análisis de sangre: puede ser aconsejable efectuar un análisis de sangre, principalmente para verificar el correcto funcionamiento de los riñones y del hígado, con el objetivo de sugerir un tratamiento seguro para la salud del perro.

Prevención de lesiones en terrenos irregulares.

Esguince o fractura de la pata: ¿cómo diferenciarlo?

Distinguir entre un esguince y una fractura en un perro puede resultar complejo sin la ayuda de un veterinario; no obstante, existen ciertos indicadores que pueden guiarte. Estos son algunas de las señales que te pueden ayudar:

Síntomas de un esguince

  • Cojera: el perro evita sostener el peso en la extremidad afectada, aunque en ocasiones puede emplearla de manera leve.
  • Dolor: dolor que oscila entre moderado y severo, aunque la pierna aún puede soportar cierto peso.
  • Hinchazón: presencia de un edema alrededor de la articulación afectada.
  • Calor: la zona puede presentar una temperatura superior a otras áreas del cuerpo.
  • Rigidez: rigidez de las articulaciones, especialmente después de períodos de reposo.
  • Actividad reducida: el perro se encuentra menos activo, evita jugar o correr, pero todavía puede moverse.

Síntomas de una fractura

  • Incapacidad para utilizar la pata: el perro no apoya en absoluto la extremidad afectada en el suelo.
  • Dolor intenso: reacciones extremadamente dolorosas al tacto; llanto o gemidos constantes.
  • Deformación visible: la pata puede mostrarse deformada o presentar un ángulo anormal.
  • Hinchazón significativa: inflamación pronunciada y amplia alrededor de la fractura.
  • Hematoma: posible aparición de hematomas o contusiones alrededor del área afectada.
  • Movilidad anormal: puede que la pata se mueva de forma anormal o muestre inestabilidad, signos de una fractura desplazada.

Para confirmar si tu perro tiene un esguince o una fractura, es fundamental una consulta veterinaria. Una radiografía de la extremidad afectada confirmará la presencia de una fractura.

Esguince o ligamentos cruzados: ¿cómo diferenciarlo?

La rotura del ligamento cruzado en los perros es una lesión habitual, especialmente en la rodilla.

Los ligamentos cruzados están formados por bandas de tejido fibroso que se entrelazan dentro de la articulación de la rodilla, lo que permite estabilizar la tibia en relación con el fémur. Su función es prevenir el movimiento excesivo hacia delante y hacia atrás, al igual que la rotación de la rodilla.

Esta lesión causa una cojera severa en las extremidades traseras, frecuentemente sin soporte de peso. Es complejo diferenciarla de un esguince basándose solo en los síntomas. Para realizar un diagnóstico preciso es necesario un examen ortopédico completo y radiografías de la extremidad afectada.

¿Cómo se trata el esguince en perros?

El tratamiento de un esguince en un perro necesita de un enfoque personalizado para asegurar una recuperación integral.  Inicialmente, estos son algunos consejos que puedes aplicar mientras esperas la visita al veterinario:

  • Descanso: limita la actividad física de tu perro. Procura que no salte, corra o dé paseos largos. Restringir el espacio de movimiento puede ser útil para lograrlo.
  • Hielo: aplica hielo en la zona afectada durante 15 a 20 minutos, varias veces al día, especialmente durante los primeros días, con el fin de reducir la inflamación y el dolor.
  • No es recomendable que hagas tú mismo un vendaje o una férula: si la extremidad afectada no se inmoviliza de la manera adecuada, podría agravar el esguince.

Tratamiento médico y precio

  • Antiinflamatorios: El veterinario puede prescribir antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para disminuir el dolor y la inflamación.
  • Analgésicos: también es posible prescribir analgésicos para que el perro se encuentre más confortable.
  • Fisioterapia: una vez que se haya superado la fase aguda, es aconsejable realizar ejercicios de rehabilitación con el fin de fortalecer los músculos circundantes a la articulación y potenciar la flexibilidad.

El tratamiento tiene un coste de entre 30 y 80 € (sin incluir la consulta ni pruebas adicionales). El seguro de salud para perros reembolsa los costos asociados con un esguince.

Cuidado domiciliario

  • Control de peso: asegúrate de que tu perro mantenga un peso saludable para disminuir la presión sobre las articulaciones.
  • Superficie de descanso: proporciónale una superficie de descanso suave y confortable para reducir la tensión en la articulación afectada.
  • Evite las superficies resbaladizas: no dejes que el perro se desplace o corra sobre superficies resbaladizas que podrían agravar el esguince.

Cirugía

En casos (raros) de esguinces graves o cuando los ligamentos están completamente desgarrados, puede ser necesaria una cirugía para repararlos.

Período de descanso

El tiempo de reposo necesario para curar un esguince en un perro depende de varios factores, como la gravedad del esguince, la localización de la articulación afectada o la respuesta del perro al tratamiento. Generalmente, para un esguince leve o moderado, se recomienda reposo absoluto de una a dos semanas. Para esguinces más graves o casos que requieran cirugía, el reposo puede extenderse a varias semanas.

Riesgo de esguinces por superficies resbaladizas.

¿Cuánto tiempo tarda un perro en recuperarse de un esguince?

El tiempo de curación de un esguince en perros varía según el grado del esguince:

  1. Esguince de grado I (leve). Tiempo de curación: Entre 1 ya 2 semanas con descanso y el tratamiento adecuado. 
  2. Esguince de grado II (moderado). Tiempo de curación: Entre 4 y 6 semanas con reposo, tratamiento antiinflamatorio y posiblemente inmovilización temporal. 
  3. Esguince de grado III (grave). Tiempo de recuperación: Puede tardar varios meses. Los esguinces graves suelen necesitar cirugía para reparar los ligamentos rotos, seguida de sesiones rehabilitación que pueden durar varios meses.

¿Cuál es el pronóstico de un esguince en un perro?

El pronóstico de un esguince en un perro depende principalmente de varios factores, como:

  • Gravedad del esguince: los esguinces leves a moderados generalmente tienen un mejor pronóstico en comparación con los esguinces graves o las rupturas completas de ligamentos.
  • Ubicación del esguince: algunas articulaciones, como la rodilla, pueden ser más complejas de tratar y pueden tener un pronóstico ligeramente diferente.
  • Tratamiento temprano y adecuado: la intervención rápida con reposo, tratamiento antiinflamatorio y posiblemente rehabilitación puede favorecer una curación más rápida y completa.
  • La respuesta individual del perro al tratamiento: algunos perros se recuperan más rápidamente que otros, dependiendo de su edad, condición física general y capacidad para seguir el plan de tratamiento.

Como norma general, la mayoría de los canes se recuperan de manera óptima de los esguinces mediante un tratamiento adecuado y una gestión cuidadosa. 

¿Cuáles son las posibles complicaciones de un esguince en un perro?

Las complicaciones potenciales de un esguince en perros pueden variar en cuanto a su severidad e impacto a largo plazo. Estas son las más destacadas:

  • Artrosis postraumática: después de un esguince, puede generarse inflamación persistente y desgaste articular, especialmente si no se trata de manera apropiada. Esto podría causar un dolor crónico y reducción de la movilidad.
  • Inestabilidad articular: un esguince que no se ha curado correctamente puede ocasionar inestabilidad articular crónica, lo que incrementa la probabilidad de que el perro sufra de otros esguinces y lesiones.
  • Desarrollo de tejido cicatricial: pueden formarse adherencias y cicatrices alrededor de la articulación, lo cual restringe su flexibilidad y provoca dolor durante el movimiento.
  • Atrofia muscular: el menor uso de la extremidad afectada durante el proceso de recuperación puede hacer que el perro pierda masa muscular. Para recuperarla necesitará rehabilitación y ejercicios específicos para restaurar la fuerza y función muscular.
  • Luxación articular: un esguince severo puede debilitar los ligamentos hasta el punto de provocar una dislocación de la articulación. Es probable que este contratiempo necesite de una intervención quirúrgica para rectificar dicha deformidad.
  • Osteofitos: Como consecuencia de la inestabilidad articular o la inflamación crónica, pueden manifestarse crecimientos óseos que incrementan el dolor y restringen el movimiento.

Riesgo de esguinces por superficies resbaladizas.

¿Cómo prevenir esguinces en perros?

Lo mejor para prevenir esguinces en perros es fortalecer su estado físico, tratar cualquier lesión y mantener un entorno seguro.

  • Mantener un peso saludable: el sobrepeso ejerce presión adicional sobre las articulaciones. Una dieta equilibrada y la actividad física ayudarán a tu perro a mantener un peso óptimo 
  • Ejercicio regular y adecuado: es importante que el perro realice ejercicio con regularidad, aunque evitando actividades que sean excesivamente extenuantes o inadecuadas para su edad y estado de salud. Es recomendable introducir nuevas actividades de manera gradual para prevenir una sobrecarga inesperada.
  • Entorno seguro: mantén un ambiente seguro en el hogar. Evita los suelos resbaladizos y asegúrate de que las zonas de juego exteriores estén libres de obstáculos peligrosos. Usa alfombras antideslizantes en interiores para evitar resbalones y caídas.
  • Acondicionamiento físico: fortalece los músculos y articulaciones de tu perro con ejercicios específicos recomendados por tu veterinario o fisioterapeuta animal.
  • Supervisión durante el juego: supervisa el juego, especialmente con otros perros, para prevenir colisiones y movimientos bruscos que puedan ocasionar lesiones.
  • Equipo adecuado: utiliza arneses en lugar de collares para prevenir una tensión excesiva en el cuello y los hombros. Asegúrate de que el arnés esté bien ajustado y sea cómodo para tu perro.
  • Evitar los saltos excesivos: limita los saltos frecuentes o altos, especialmente en perros pequeños o propensos a tener problemas en las articulaciones.
  • Atención veterinaria regular: efectúa revisiones veterinarias periódicas con el fin de identificar y tratar de la mejor manera posible cualquier problema de salud que pueda afectar las articulaciones de tu perro.
  • Vigilancia de los síntomas: mantente alerta ante cualquier indicio de cojera, dolor o malestar. Consulta a un veterinario de inmediato si observas cualquier señal de esguince u otra lesión articular.

Como ves, los esguinces son trastornos articulares frecuentes en los perros que no suelen ser graves y tienden a mejorar rápidamente con el tratamiento adecuado.

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