Mi perro bebe mucha agua. ¿Le sucede algo?

¿Te parece que el consumo de agua de tu can es excesivo? ¡No temas! A veces, suele deberse al calor del verano. Pero si las visitas al bebedero son recurrentes, independientemente de la estación del año, es momento de buscar la causa. Si piensas que tu perro bebe mucha agua, ¡mantente atento! Te ayudaremos a abordar el problema.

Perro bebiendo
Perro bebiendo - 123RF

Examina si su necesidad de beber se debe a causas naturales

Si tu perro toma mucha agua y te preocupa, hay que descartar que se deba a causas naturales, es decir, razones que no suponen problemas de salud. Por ejemplo, el verano y las épocas de calor hacen al perro beber más agua de lo normal. Aquí no hay motivo de preocupación.

Procura ofrecerle un espacio aireado, cómodo y apacible. A veces, no notamos que los animales soportan temperaturas más elevadas que las nuestras porque solemos estar en los lugares más frescos de la casa. Para saber si tu cachorro o perro adulto tiene más calor de la cuenta, ¡presta atención a su temperatura corporal!

¿Tu perro es muy activo? ¿Lo has llevado a dar un largo paseo o a una buena sesión de ejercicio físico? Entonces, no hay nada de qué preocuparse. Es lógico que, si mantiene un estilo de vida movido, demande más agua de lo habitual. A fin de cuentas, a mayor movimiento, mayor ingesta de agua.

Dentro de las causas naturales hay dos aspectos más para tener en cuenta: el embarazo y la comida. Las perras que están gestando o en período de lactancia necesitan beber más agua. Su propio cuerpo les demanda estar bien hidratadas para alimentar a sus cachorros.

Si la comida que le das al can suele ser muy seca o salada, tu perro necesita beber más cantidad de agua para eliminar la sequedad. ¿Los piensos son el problema? Revisa sus propiedades y consulta a tu veterinario. Él te puede recomendar una dieta más equilibrada e hidratada.

La ingesta exagerada de fibra también puede ser la causa de la sed ansiosa de un perro. Medita si es razonable cambiar el tipo de alimentación habitual y, de tener dudas, acude a un veterinario-nutricionista.

 

¿Puede ser malo el exceso de agua?

Ten en cuenta que una cantidad exagerada de agua en el organismo puede desequilibrar el funcionamiento de algunos órganos, alterar la orina normal, desmineralizar al perro, e incluso producir hiponatremia (un escenario que podría derivar en vómitos, dolor de cabeza, cansancio excesivo o, en casos más extremos, una disfunción cerebral).

Las enfermedades más comunes que pueden causar deshidratación

Si la ingesta de agua es excesiva, pero ya has descartado que se deba a causas naturales, es posible que tu can padezca de una enfermedad renal.

Mucho ojo porque este tipo de afecciones no se detectan solo comprobando la cantidad y frecuencia de orinar y beber: también necesitas observar si orina más agua de lo normal, si vomita con asiduidad, si su estado de ánimo o sus niveles de energía se resienten, si duerme más de la cuenta, etc.

El jadeo en invierno es otra señal de que algo no va bien.

Si el perro toma más de 100 mililitros de agua por kilogramo de su peso corporal al día, entonces está ingiriendo más de lo que le corresponde. Lo ideal, en este caso, es apartar una visita al veterinario para descartar problemas.

Solo él podrá asegurar que todo funcione correctamente o detectar si se trata de algunas de las enfermedades que producen una sed excesiva en los canes:

  • Diarrea
  • Diabetes
  • Piómetra
  • Leptospirosis
  • Hipercalcemia
  • Insuficiencia renal
  • Problemas hepáticos
  • Síndrome de Cushing
  • Trastorno obsesivo canino

Si bien estas son las enfermedades más comunes relacionadas con un exceso de agua y orina, hay muchas otras más. El consejo es claro: ante la más mínima señal de alarma, visita al veterinario para descartar problemas.

¿Sabías que ​la recomendación de los expertos es acudir al veterinario para hacer una revisión al perro al menos una vez cada año? Si se trata de perros de edad avanzada (es decir, de más de siete años), se recomienda un chequeo cada seis meses.

 

¿Qué esperar de la visita al veterinario?

Cuando entres en la consulta, el veterinario te hará una ronda de preguntas básicas para descartar las causas naturales que hemos señalado en los apartados anteriores. Una vez obtenida la información básica, es posible que realice una exploración completa.

Acto seguido, recomendará una analítica, que puede ser de sangre, orina o heces. Lo importante, en cualquier caso, es conseguir un diagnóstico certero y precoz por si tuvieras que poner en marcha algún tratamiento específico.

Durante el proceso, cuida el plano psicológico y emocional de tu mascota: habla al perro; dirígete a él; y trátalo con paciencia, cariño y delicadeza. La estabilidad emocional ayudará en el posible tratamiento.

Descarta en todo momento el autodiagnóstico y la automedicación, ya que podría ser contraproducente. Guíate por recomendaciones de profesionales con experiencia y reconocimientos contrastados. Solo así podrás garantizar la calidad de vida de tu perro.

 

¡Atención a los medicamentos diuréticos! (Podrían ser la causa de todo)

Los medicamentos diuréticos son aquellos que, por definición, facilitan o aumentan la eliminación de orina. ¿Qué quiere decir esto? Es bien sencillo: si estamos sometiendo a nuestro perro a un tratamiento que exija el uso de este tipo de medicinas, lo más probable es que tenga una sed constante. Este fenómeno recibe el nombre de polidipsia.

Consejos a la hora de dar de beber a tu perro

  • Si ves que está bebiendo con mucha ansia, retira el bebedor y cálmalo.
  • Ofrécele el agua a tu perro poco a poco, en períodos de tiempo espaciados.
  • Procura que no haga un gran esfuerzo físico nada más comer o beber: podría vomitar.
  • Garantiza la calidad del agua en todo momento. Debes suministrar agua fresca y limpia.
  • Adquiere un bol o bebedor para controlar en todo momento la cantidad de agua depositada.

Sobre el autor

Vanessa Galán