Paseos por el bosque con tu perro: posibles peligros y cómo evitarlos

¡Se acercan las vacaciones de Navidad! Una época en la que pasamos más tiempo con nuestra familia y nuestras mascotas. Como repasamos hace poco en este artículo, no siempre es posible sacar a tu perro el tiempo suficiente. Por eso es un muy buen momento aprovechar los días libres para salir y realizar actividades con tu perro, disfrutar de los paseos por el campo, de los colores del otoño… Sea durante las vacaciones o cualquier fin de semana, salir con tu perro a caminar por la montaña es un buen plan.
Seguro que cerca de tu casa hay alguna zona de bosque donde puedes ir con tu perro. ¡Pero cuidado! Recuerda que lo primero que debes hacer es comprobar que no vas a sobrepasar el límite territorial de tu municipio, comarca o provincia, dependiendo del grado de confinamiento perimetral que sufra tu dirección postal. Así cumplirás con las normas establecidas durante la segunda fase de la pandemia por COVID-19 y evitarás que te multen.

Aprovecha de momentos en familia para pasear por el bosque con el perro
Paseos por el bosque con tu perro - Todos los derechos reservados

¡Tomando unas simples precauciones el paseo por el campo con tu perro será perfecto!


Para aprovechar al máximo los paseos, te recomendamos informarte en internet sobre las zonas autorizadas, los posibles cruces con carreteras que te encontrarás, los puntos de agua, los habitantes del lugar, las fechas en las que se puede soltar al perro sin que te multen, los días de caza para evitar un accidente...En resumen, toda información útil para un paseo tranquilo.

 

Comprueba que está al día de sus vacunas y antiparasitarios

En el bosque podemos cruzarnos con otros animales, alguno puede ser portador de alguna enfermedad, y ante una mordedura de algún posible roedor, ¡atención a la rabia! Además, es muy posible que tu perro entre en contacto con otros perros que pueden estar paseando por la misma zona, o animales “salvajes” o de alguna granja, que podrían transmitirle pulgas y garrapatas e infestar a tu perro.
Lo mejor en todos los casos, es que tu perro esté al día de sus vacunas y antiparasitarios para garantizar su protección.
Aún así, cuando vuelvas a casa, inspecciona concienzudamente todo su cuerpo en busca de algún “invitado sorpresa”.

 

Mucho cuidado con las intoxicaciones y reacciones alérgicas

Si tu perro no está educado previamente y no sabe decir no a cualquier cosa apetecible, en la naturaleza puede encontrar verdaderos “manjares”, comestibles o no, que pueden poner en riesgo su salud hasta incluso causar su muerte: frutos silvestres, setas, cadáveres de animales, (a veces "cebos" dejados por los cazadores), excrementos de todo tipo de animales, pero también restos de comida en mal estado de algún picnic, envoltorios, bebidas, agua contaminada de alguna fuente o riachuelo etc.
Tu perro también puede ser alérgico al contacto con alguna planta, como las ortigas, o sufrir alguna reacción grave tras el contacto con algunas especies de insectos, como las orugas de procesionaria del pino.
Evita a toda costa dejar a tu perro fuera del alcance de tu vista para evitar que el paseo bucólico por el bosque se convierta en una pesadilla.

 

 

Atención a los troncos, maleza y frutos caídos de los árboles

Además de que las bellotas y castañas que caen de los árboles son tóxicas, pueden provocar una herida grave a tu perro. También las ramas de los árboles, que pueden desprenderse y herir a tu mascota. Evita los días posteriores a una tormenta o a rachas fuertes de viento para salir a dar paseos por el campo.
No está de más llevar siempre en el coche o en la mochila algo de abrigo y una toalla para tu perro, ya que podría sorprenderos un chaparrón y dejar a tu perro empapado. O que tu perro encuentre un río o acequia y decida darse un baño aunque las temperaturas del invierno no acompañen. Si te aseguras de que podrás darle calor y secar bien su cuerpo para evitar una hipotermia, estarás más tranquilo.
¿Quién no ha lanzado pequeñas ramas encontradas por el suelo o alguna piña a su perro para que éste acuda en su busca y propiciar el juego?
Ten mucho cuidado con ambas, pueden provocar heridas en la boca y ojos de tu perro o que un pedazo entre en sus vías respiratorias.

 

Encuentros inesperados

Una de las mayores motivaciones de salir al campo con tu perro es la idea de estar a solas, en contacto con la naturaleza, “lejos del mundanal ruido”. Por desgracia, muchas personas han tenido tu misma idea, y seguramente os cruzaréis con corredores, jinetes, ciclistas de montaña o simples caminantes con o sin perros.
Es una buena oportunidad para que tu perro socialice con personas y otros perros, pero, por si acaso, procura llevar a tu perro atado, sobretodo si no está del todo acostumbrado. No solo por tu perro, así evitarás que otros paseantes puedan sentirse molestos ante la presencia de tu perro, existen personas que tienen miedo a los perros o a las que simplemente no les gusta ser molestadas por un perro que se les lance encima para jugar. ¡Ojo con los cotos de caza! El peor encuentro de todos, un cazador que pueda confundir a tu perro con un animal de presa. Revisa siempre el camino en busca de señalización sobre cotos de caza y evita esas zonas siempre que puedas.


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Sobre el autor

Vanessa Galán