¿Puedes bañar a tu gato? Consejos a tener en cuenta

Los gatos pueden dedicar hasta la mitad del tiempo en un día a acicalarse y asearse. Para ello, emplean su lengua la cual está recubierta de gran cantidad de papilas cónicas con una textura áspera.
A través de estas papilas pueden limpiarse y cepillar su pelo eliminando la suciedad e incluso los parásitos.
La mayoría pasan largas temporadas sin necesidad de tomar un baño pero, a veces, el chapuzón va a ser inevitable.

Cómo bañar a un gato
Gato en el momento del baño - 123RF

¿Es necesario el baño en los gatos? 

La respuesta a esta pregunta dependerá de cada animal y de varios factores. Son animales muy higiénicos y generalmente si tu gato está sano y con buen aspecto sería suficiente con algún baño y un buen cepillado de forma regular.
A pesar de todo existen situaciones en las que se puede bañar un gato:

  • En gatos que salen a la calle o al campo y se ensucian excesivamente. Puede que él mismo no consiga limpiarse del todo bien y necesite una ayuda por nuestra parte.
  • En gatos que se ensucian con algún producto nocivo o de limpieza del hogar. En estos casos es importante ya que si se llegase a lamer podría llegar a intoxicarse.
  • En aquellos de pelo largo o semilargo. En ocasiones es necesario lavar y desenredar el pelaje.
  • Por prescripción veterinaria. Sobre todo si su felino sufre problemas de alergia, infección de piel o tiene problemas debido a la presencia de parásitos externos (pulgas, garrapatas, ácaros). En muchas ocasiones, en estos casos, serán necesarios champús o lociones especiales para su piel.
  • Si tu gato ya es muy mayor y la frecuencia del aseo ha disminuido, es probable que necesite de su ayuda para estar limpio.
  • Si has acogido a un gato callejero y está visiblemente sucio.

Inicios y la frecuencia de los baños

Lo más aconsejable es que empieces a bañar a tu gato cuando aún es cachorro, en la llamada “etapa de socialización”.
Esta fase comprende desde las dos a las siete u ocho semanas de vida en la cual deberás habituar a tu mascota a la manipulación y el contacto de todo su cuerpo en distintas situaciones. Es importante el buen manejo durante este periodo para que en el futuro sea un adulto mentalmente estable y sociable.
Al iniciar el baño siendo cachorro se irá acostumbrando poco a poco hasta posiblemente llegar a disfrutar del momento del baño.


En cuanto a la frecuencia de los baños, si tu gato está saludable puede ser suficiente con bañarle una vez cada mes y medio o dos meses.
Realmente el tiempo entre un baño y otro va a depender del pelaje del animal así como de la reacción de su piel. Si el pelaje, a pesar del cepillado cuidadoso, está decolorado, grasiento o huele mal, será el momento de un lavado.
Así hay gatos que pueden estar sin tomar un baño hasta cinco o seis meses y otros que requerirán un baño cada cuatro semanas.
No se recomienda que bañes a tu minino muy frecuentemente si no lo necesita, ya que puede llegar a dañar los aceites esenciales que posee su piel de forma natural y acabar provocando un problema dérmico.

Cuándo no se debe realizar el baño

Si tu gato no ha sido adecuadamente acostumbrado al agua desde pequeño o( por cualquier circunstancia) tiene fobia al agua, puede llegar a resultar peligroso tanto para el gato como para la persona que lo baña.
En ocasiones esta actividad genera tanto estrés en el animal que puede resultar traumático. En estos casos sería más aconsejable recurrir a otras opciones para la limpieza de tu mascota.

Así mismo hay gatos que se encuentran puntualmente más débiles por estar, por ejemplo, atravesando una enfermedad. Si su tratamiento no consiste específicamente en la utilización de un producto para la piel o pelo con necesidad de lavado, deberás posponer el baño para cuando el animal esté más recuperado.

El momento del contacto con el agua. Cómo bañar a tu gato

Será importante crear un ambiente tranquilo y relajado. Aunque esté acostumbrado al agua, cualquier movimiento brusco puede provocarle miedo y estrés. Deberás acariciarlo y tratarlo suavemente durante este momento.
Es recomendable que tenga las uñas cortadas antes de empezar ya que es habitual que se mueva y se agarre a la persona que lo baña. También será aconsejable que le realices un cepillado en seco para eliminar pelo muerto y posibles nudos.

  • Puedes usar la bañera o cualquier recipiente que se ajuste al tamaño de tu gato. Conviene que le coloques una alfombrilla para que no resbale y se sienta más seguro.
  • Antes de empezar deja correr el agua unos segundos para que se acostumbre al sonido. La temperatura del agua debe estar en torno a los 30 grados centígrados.
  • Comienza mojando la parte inferior de su cuerpo (con la mano o una esponja suave) y asciende poco a poco. Es necesario utilizar un champú específico para gatos para no dañar su piel ni su pelaje y masajearlo de forma suave.
  • Durante el baño debes evitar el contacto del agua con sus orejas y ojos para disminuir la probabilidad de futuros problemas de infecciones.
  • Una vez enjabonado tendrás que enjuagarlo bien para eliminar todos los restos de jabón que podrían ocasionar picores o incomodarlo a la hora de sus rutinas de aseo diario.
  • Una vez finalizada la tarea sécalo con una toalla para quitar la humedad lo máximo posible.
  • Se puede utilizar secador para acelerar el proceso siempre y cuando a tu mascota no le dé miedo y esté familiarizado con el ruido. El aire será tibio y deberá mantener una distancia prudencial de alrededor de 30 centímetros entre su gato y el secador.
  • Cuando esté totalmente seco puedes darle un último cepillado para que su pelaje quede uniforme y brillante. Es recomendable ofrecerle algún tipo de recompensa (golosina, juguete) tras el baño de forma que asocie la actividad como una experiencia positiva.

No todos los gatos tienen pelo. Felinos de raza Sphynx, gato elfo, Bambino o el gato kohana poseen una capa de vello muy corto y fino casi imperceptible para nosotros. Estos animales suelen ser más propenso que otras razas a acumular suciedad, tienen la piel grasa y sudan en exceso por lo que también necesitarán su higiene regular.

Otras opciones para gatos con fobia al agua

En estos casos siempre podrá recurrir a otras opciones como por ejemplo:

  • Champú en espuma sin aclarado
  • Loción limpiadora
  • Talco de limpieza
  • Perfume y/o toallitas higiénicas

Hay ocasiones en los que el gusto por el agua es innato. Es el caso de los gatos de raza Bosque de Noruega o los Maine Coon, que adoran el agua y son excelentes nadadores, o los de raza Van turco que sienten pasión por el agua.


 

Sobre el autor

Vanessa Galán