La tiña en gatos: todo lo que debes saber

La tiña en gatos es una de las enfermedades dermatológicas más comunes. Esta patología cutánea es altamente contagiosa, siendo considerada además enfermedad zoonótica (es decir, se transmite a los seres humanos). Será importante un pronto diagnóstico y tratamiento veterinario para que el felino pueda combatir la enfermedad y se evite el contagio a otros animales.

Causas de la tiña en gatos
Tiña en gatos - 123RF

Cuál es la causa más frecuente de tiña en gatos

La dermatofitosis o tiña es una enfermedad fúngica causada por un hongo que va a crecer en las capas superficiales de la piel, en el pelo y en las uñas.

En el 90% de los casos, el hongo que provoca esta afección es una de las especies de dermatofitos llamada Microsporum canis. Este hongo parasita al gato y se alimenta de la queratina que se encuentra alrededor del pelo.

Mediante la producción de esporas, el hongo se propaga tanto por el medioambiente a otros animales, por lo que estos se pueden contagiar fácilmente al interactuar con individuos que ya están enfermos y también al entrar en contacto con objetos con los que haya interactuado un animal afectado.

Los motivos de la aparición de la tiña son diversos, aunque muchos de ellos tienen relación con la falta de higiene y la pobre nutrición del animal. Entre los factores que predisponen a padecer la tiña o dermatofitosis en gatos se encuentran:

  • La malnutrición.
  • Un sistema inmunológico afectado, con las defensas bajas.
  • Situaciones de estrés.
  • Padecer otras enfermedades sistémicas previas.
  • Padecer enfermedades parasitarias (ácaros, pulgas, piojos, etc.) anteriores que den lugar a la aparición de heridas.
  • Condiciones poco apropiadas en el entorno del animal (lugares húmedos, con poca luz solar, ambientes con poca higiene, etc.).

La tiña es más común en felinos jóvenes, de menos de un año, posiblemente debido a un sistema inmune aún poco desarrollado. También en más frecuente en gatos de pelo largo, ya que en ellos el acicalamiento es menos eficiente y permanecen más cantidad de esporas en la piel.

Este proceso patológico será más o menos grave dependiendo del tiempo que lleve actuando la enfermedad y de las condiciones de salud previas del gato.

Cómo se ve la tiña en un gato

Los signos son muy variables y, mientras que unos gatos afectados mostrarán lesiones cutáneas severas, otros tendrán lesiones más pequeñas. La aparición de la tiña y sus síntomas suele empezar a hacerse evidente entre las dos y las cuatro semanas posteriores a la infección.

Una de las señales más llamativas de que un felino tiene dermatofitosis será la caída del pelaje en diferentes partes de su cuerpo. Aparecerán lesiones circulares, afectando sobre todo a cabeza, orejas y patas.

Además de la alopecia, otros síntomas de la tiña son:

  • Picor, que se evidenciará por el rascado, lamido o mordisqueo constante de las zonas afectadas.
  • Aparición de heridas, costras de un color amarillento y piel descamada.
  • Olor característico y peculiar, que se desprende del cuerpo del felino.
  • Aparición de zonas nodulares en el cuero cabelludo, llamadas queriones.
  • Onicomicosis: se observan las uñas rotas o partidas. En algunos casos, raros, puede aparecer este único síntoma.

Cómo quitar la tiña en gato

Será importante acudir al veterinario lo antes posible debido a la rápida propagación de esta enfermedad y al fácil contagio entre animales e incluso a las personas.

No será posible el diagnóstico solo con la inspección clínica, ya que puede haber confusión con otras enfermedades cutáneas felinas y porque las lesiones pueden ser muy variables, incluso pudiendo no ser visibles.

El veterinario llevará a cabo diversas pruebas para asegurarse de que se trata de esta enfermedad y de que, además, no existe otro proceso sistémico que esté debilitando el sistema inmunitario del gato (como la leucemia o la inmunodeficiencia felina).

Se le realizarán pruebas como:

  • Examen microscópico de los pelos sospechosos (tricograma): se podrán observar las esporas presentes en ellos.
  • Examen con lámpara ultravioleta: se dirige la luz ultravioleta hacia el pelo del felino en una habitación oscura. Los pelos infectados se mostrarán de una coloración verde manzana fluorescente.
  • Cultivo fúngico: los pelos elegidos (aquellos rotos, cercanos a la lesión y los positivos a la lámpara de Wood) se recogen y se colocan en medios cultivo. Esta prueba de laboratorio proporcionará información sobre la especie de hongo responsable de la enfermedad.

Si el resultado de estos exámenes arroja que el gato está, en efecto, infectado con tiña y en la casa en la que habita el felino residen más animales, todos ellos deberán también ser examinados, incluso si no presentan ningún síntoma. En la mayoría de los casos, todos los animales estarán afectados y requerirán tratamiento, para evitar un ciclo de contagio permanente entre ellos.

El tratamiento dura varias semanas y es importante llevarlo a cabo hasta el final, para garantizar el proceso de curación y la erradicación del patógeno. En general, consta de varios pasos, siendo todos ellos importantes:

  • Tratamiento de los factores predisponentes ya mencionados.
  • Tratamiento tópico: se realizará la aplicación sobre todo el cuerpo del animal mediante el uso de champús o enjuagues, utilizándose también polvos y pomadas. Es recomendable cortar el pelo o realizar un rasurado, sobre todo en gatos de pelo largo, para reducir la contaminación ambiental.
  • Terapia sistémica: tratamiento oral en forma de jarabe, llevando pautas de semanas de tratamiento alternadas con semanas de descanso. Este tratamiento no es seguro en gatas preñadas, por lo que estas serán tratadas solo con terapia tópica
  • Descontaminación del ambiente y de los objetos: la fuente de contaminación son las esporas del hongo que se encuentran en los pelos depositados en el medioambiente. Será necesaria una descontaminación física, mediante el aspirado de los pelos, y una descontaminación química, mediante productos como la lejía.

El tratamiento deberá ser seguido hasta que el animal se haya recuperado clínicamente y el cultivo sea negativo. Si se paraliza el tratamiento demasiado pronto, la tiña puede volver a aparecer pasado un tiempo ya que nunca se eliminó completamente.

Cómo evitar la tiña en los gatos

Ya que la más importante fuente de infección son los gatos que llegan nuevos a los hogares, si se realiza la adopción de un gato (tanto de la calle como de un criadero), sería aconsejable testarlo y aislarlo hasta que se confirme que el cultivo fúngico es negativo.

También hay que tener en cuenta que cualquier situación en la que hay proximidad con otros gatos conlleva riesgo de infección incluso cuando no hay contacto entre ellos (por ejemplo, en exposiciones felinas) o si se trata de un gato que tiene acceso al exterior y se relaciona con otros congéneres.

En estos casos, como modo de prevención, se pueden realizar baños y rociados con un producto antifúngico para evitar que las esporas que puedan estar presentes inicien una infección.

Sobre el autor

Vanessa Galán