Leishmaniosis canina: una enfermedad grave que ya puede ser controlada

El control de esta enfermedad potencialmente transmisible a las personas ha experimentado un avance favorable gracias al diagnóstico precoz, la existencia de fármacos preventivos, una mayor eficacia de los tratamientos y el reconocimiento de los síntomas en nuestro perro.

Leishmaniosis en perros
Leishmaniosis en perros - 123RF

¿Cómo puede contagiarse mi perro?

Se trata de una enfermedad causada por un parásito del género Leishmania, que tiene su ciclo biológico en dos hospedadores: uno vertebrado (principalmente un cánido) y un invertebrado (mosquito flebotomo). A través de la picadura de un mosquito hembra que se alimenta de sangre para la ovoposición y que sea portador del parásito, nuestra mascota puede contraer la infección.
Por ello hablaremos de vector(insecto) y de reservorio(perro). Los gatos, hurones y otros cánidos pueden ser infectados por leishmania, pero epidemiológicamente la importancia radica en la de ser una zoonosis cuyo reservorio principal es el perro.

Estos mosquitos de tamaño de 2-3 mm, tienen sus larvas en grietas de muros, alcantarillas, vertederos, etc. y necesitan de unas temperaturas moderadas (no inferiores a 17-18 oC), preferentemente en un clima mediterráneo semiárido, siendo su actividad mayor durante el crepúsculo.

¿Qué papel tiene el perro en la Leishmaniosis humana?

Un perro infectado por el parásito y que no esté tratado y controlado, puede sufrir la picadura de un flebotomo y ser este último el que transmita la infección por Leishmania al picar a una persona de riesgo (inmunodeprimida).
En los países subdesarrollados, la enfermedad está asociada a malnutrición, migraciones de población, deficientes condiciones higiénicas y a los cambios en el entorno (deforestación, urbanización, sistemas de riego...)
Se estima que cada año se notifican entre 700.000 y un millón de nuevos casos de leishmaniasis humana. En España la prevalencia de leishmaniosis actual en perros oscila entre el 2% y el 57%, dependiendo de la zona geográfica en la que nos encontremos, siendo Andalucía, Comunidad Valenciana, Madrid, Orense, Lleida y Girona, las de mayor seroprevalencia.

¿Qué síntomas puede sufrir un perro con Leishmaniosis?

Esta enfermedad puede ocasionar un cuadro clínico muy diferente debido a la respuesta inmunitaria individual y al largo periodo de incubación que en algunas ocasiones se prolonga más de un año. Es importante considerar si se trata de zona endémica para incluir en el diagnóstico diferencial la Leishmania ante la aparición de tan solo un síntoma.
Existen, además, perros resistentes a la infección cuyo sistema inmunitario será capaz de neutralizar al parásito y pueden ser asintomáticos.

En los perros puede causar lesiones cutáneas y trastornos generales.

  • Lesiones cutáneas, localizadas o generalizadas.
  • Lesiones alopécicas y descamativas (piel queratoseborreica y con caspa), normalmente sin prurito.
  • Úlceras que no cicatrizan en borde de orejas, espacios interdigitales, almohadillas plantares y puntos de presión(codos, tarsos...)
  • Hiperqueratosis nasales o plantares.
  • Crecimiento exagerado de las uñas(onicogriposis)
  • Nódulos únicos o múltiples localizados en zonas desprovistas de pelo.
  • Ulceración en labios ,pene, vulva.

Dentro de los trastornos generales podemos encontrar síntomas inespecíficos y síntomas específicos:

Síntomas inespecíficos:

  • adelgazamiento
  • inapetencia
  • atrofia muscular
  • linfadenopatía (ganglios aumentados)
  • anemia no regenerativa

    Síntomas específicos:
  • Hemorragias (epistaxis, hematuria, melena)
  • Alteraciones renales (glomerulonefritis que suele ser la causa de muerte de perros con leishmaniosis)
  • Poliartritis (cojeras sin lesión aparente)
  • Alteraciones hepáticas (vómitos, adelgazamiento,)
  • Lesiones digestivas (diarreas de intestino grueso, a veces acompañadas de sangre)
  • Lesiones oculares (conjuntivitis, queratitis, uveítis, blefaritis)

¿Cómo se diagnostica la Leishmaniosis en el perro?

Ante la sospecha de que algo le sucede a nuestro perro e independientemente de que hayamos observado alguno de los síntomas anteriormente mencionados, debemos acudir a nuestra clínica veterinaria para que hagan una exploración física a nuestra mascota. Si el clínico detecta en esa revisión síntomas compatibles o nos encontramos en una zona endémica de la enfermedad (España lo es), hará una analítica de sangre y mediante un test rápido podrá determinar si existen anticuerpos frente a Leishmania. En caso de resultado positivo, mediante serología existen análisis ELISA, e IFI que permiten titular la respuesta inmunitaria o PCR, citologías o biopsias, que ponen en evidencia la presencia del parásito en sangre , médula ósea , lesiones cutáneas o ganglios. Se puede complementar estos análisis con un hemograma y una bioquímicay proteinograma para conocer el estado general de nuestro animal.
Habrá pacientes que aún dando positivo en los análisis, no presenten síntomas ni signos de enfermedad.

Recuerda que el seguro veterinario cubre todos los gastos de detección, tratamientos y medicación de la Leishmania durante toda la vida de tu perro.

 

Actuales tratamientos para la Leishmania

En función de la gravedad de los síntomas, de la carga parasitaria y del alcance de la lesión en los órganos, el tratamiento de un perro infectado por leishmania será diferente. La existencia de alteración renal limita el uso de determinados fármacos. Es importante considerar que un paciente infectado por leishmania se puede controlar e incluso seronegativizar pero siempre será un enfermo crónico que deberá realizar controles periódicos.

Los fármacos empleados en la terapia frente a Leishmaniosis son:
-Alopurinol (administrado oralmente durante meses con intervalo de descanso)
- Antimoniato de meglumina (Glucantime)administrado de forma inyectable durante un ciclo variable.
-Miltefosina oral
-Domperidona oral
La elección de una dieta adecuada para fortalecer el sistema inmunitario y prevenir la formación de cálculos renales secundarios al tratamiento con el Alopurinol, será fundamental en la terapia.

Ya existe prevención para la leishmaniosis:

Aunque la época de mayor riesgo está ligada a la actividad del vector(mosquito) desde marzo a octubre, el cambio climático puede estar alterando esta situación y ello nos obliga a estar prevenidos frente al contagio prácticamente todo el año. Es fundamental realizar test serológicos una vez al año para detección precoz de la enfermedad. Debemos usar medidas repelentes para evitar las picaduras de mosquito mediante collares antiparasitarios y pipetas tópicas.
Vacuna: Es altamente eficaz para evitar que la enfermedad pueda progresar y que aparezcan los síntomas clínicos. Solo se puede administrar a animales que hayan sido testados previamente y hayan resultado negativos.
Fármacos estimulantes de la respuesta inmunitaria: Un perro infectado debe ser controlado, tratado según el criterio veterinario y debemos aplicar medidas repelentes del flebotomo para evitar la difusión de la enfermedad. 

Recuerda que, con la fórmula Premium, el seguro veterinario reembolsa 80€ en gastos de prevención, como puede ser el test rápido de leishmania y la vacuna.

 

Sobre el autor

Paz Belinchón