Lo esencial (TL;DR)
- La leishmaniasis en perros no se contagia por contacto directo, se contrae mediante la picadura de las hembras del mosquito flebótomo.
- Los perros con leishmaniasis pueden manifestar afecciones dermatológicas, pérdida de peso, sangrado de nariz, problemas oculares y fallo renal grave.
- El diagnóstico precoz, mediante un test rápido y una analítica de sangre, es fundamental para iniciar la terapia antes de que se produzca un daño orgánico irreversible.
- Los tratamientos permiten controlar la carga parasitaria y los signos clínicos, devolviendo la vitalidad al paciente, aunque el perro infectado sigue siendo un enfermo crónico.
- La vacunación, junto con collares antiparasitarios y pipetas, reduce de forma significativa el riesgo de contagio y el desarrollo de la enfermedad.
¿Qué es la leishmaniasis en perros?
La leishmaniosis canina es una enfermedad parasitaria causada por protozoos del género Leishmania. En la cuenca mediterránea, el principal agente responsable es Leishmania infantum. La infección puede provocar una amplia variedad de manifestaciones clínicas, desde alteraciones cutáneas hasta una enfermedad sistémica que puede afectar a distintos órganos, especialmente en los casos más graves.
Biología del parásito Leishmania y su ciclo vital
El parásito Leishmania infantum presenta un ciclo vital digenético, es decir que necesita desarrollarse en dos hospedadores diferentes para completar su ciclo evolutivo:
- Hospedador invertebrado (vector): Las hembras de los mosquitos flebótomos albergan la forma promastigote (móvil) del parásito en su aparato digestivo.
- Inoculación: Al picar al perro para alimentarse de sangre, la hembra inocula los promastigotes en la piel del animal.
- Infección celular: Una vez dentro del organismo del perro, las células del sistema inmunitario (macrófagos) fagocitan al parásito.
- Transformación: El parásito se transforma en la forma amastigote (intracelular y carente de flagelo), multiplicándose hasta romper la célula e infectar nuevos tejidos.

Prevalencia geográfica e impacto de la leishmaniosis canina en España
España es una zona endémica para la leishmaniosis canina causada por Leishmania infantum, aunque el riesgo de infección varía considerablemente según el área geográfica. Esta distribución desigual está relacionada, entre otros factores, con las condiciones ambientales que favorecen la presencia y abundancia de los flebótomos, principales vectores de la enfermedad.
Cita del experto: «La mayor incidencia (284 casos de leishmaniasis canina por cada 1000 perros al año) se encontró en la provincia de Huelva, en el suroeste de España. También se encontraron altas tasas de incidencia en las zonas sur y este de España, principalmente en regiones situadas a lo largo de la costa mediterránea, que fueron también las regiones con las tasas de respuesta más altas». (Le Rutte et al., 2021) Incidence and geographical distribution of canine leishmaniosis in 2016–2017 in Spain and France. Veterinary Parasitology: Regional Studies and Reports , 26 , Artículo 100613.
El cambio climático puede modificar la distribución de los flebótomos y, por tanto, el riesgo de transmisión de la leishmaniasis. Los modelos epidemiológicos realizados en España apuntan a posibles cambios en la distribución futura de las zonas de riesgo, aunque la evolución de la actividad del vector depende de múltiples factores ambientales, no solo del aumento de las temperaturas.
¿Cómo se contagia la leishmaniasis? El papel del mosquito flebótomo
El mecanismo de transmisión de la leishmaniasis es exclusivo y requiere la presencia indispensable de un vector biológico intermedio. Es común referirse coloquialmente a esta afección como «la enfermedad del mosquito», aunque técnicamente el flebótomo no pertenece al grupo de los mosquitos comunes.
Características de los flebótomos
Los flebótomos son dípteros de pequeño tamaño (entre 2 y 3 mm), de color pajizo y recubiertos de un vello fino. A diferencia de los mosquitos comunes, no emiten un zumbido audible al volar. Únicamente las hembras son hematófagas, ya que requieren las proteínas presentes en la sangre para madurar sus huevos.
- Hábitat natural: Criaderos ricos en materia orgánica, grietas de paredes, oquedades de árboles, establos y zonas de vegetación densa.
- Horario de actividad: Tienen hábitos crepusculares y nocturnos, intensificando su vuelo desde el atardecer hasta el amanecer.
- Periodo estacional: Tradicionalmente están activos entre marzo y noviembre, aunque en las regiones más cálidas de España permanecen activos prácticamente todo el año debido a los climas cálidos.
Contagio de leishmaniasis a humanos y reservorios animales
Si bien la leishmaniasis es una afección transmisible a las personas, catalogada como un problema de salud pública en diversas zonas del mundo, el contagio entre perros y personas nunca sucede de forma directa.
- Ausencia de contagio directo: No existe posibilidad de transmisión por saliva, mordeduras, orina, heces, caricias o contacto estrecho con la piel.
- Mecanismo zoonótico: La única vía de transmisión de la leishmaniasis de perros a humanos es mediante la picadura de un flebótomo que previamente haya picado a un perro infectado.
- Grupos de riesgo: En seres humanos, la infección suele ser controlada de forma natural por el sistema inmunitario, afectando principalmente a personas inmunodeprimidas, niños pequeños o ancianos.
- Otros reservorios: Aunque el perro es el reservorio principal en el entorno urbano y rural, la presencia del parásito se ha documentado en otras mascotas, como gatos y hurones, y en otros mamíferos como liebres y conejos salvajes.
Síntomas de leishmaniasis en perros: manifestaciones clínicas y alerta precoz
Los síntomas de la leishmaniasis canina son variados y la presentación del cuadro clínico depende directamente del equilibrio entre la carga parasitaria y la respuesta del sistema inmunitario de cada paciente. Un perro infectado puede desarrollar la patología semanas, meses o incluso más de un año después de la picadura inicial.

Leishmaniasis cutánea: lesiones en piel, patas y orejas
Las alteraciones dermatológicas representan el signo clínico más frecuente y evidente de la enfermedad.
- Descamación y alopecia: Pérdida progresiva de pelo, comenzando alrededor de los ojos (signo del anteojo), orejas y hocico, acompañada de piel seca y descamación queratoseborreica sin prurito intenso.
- Úlceras cutáneas: Lesiones ulcerosas que no cicatrizan, localizadas preferentemente en el borde de las orejas, codos, espacios interdigitales y almohadillas de las patas.
- Hiperqueratosis: Engrosamiento y agrietamiento desproporcionado de la piel de la trufa y de las almohadillas plantares.
- Crecimiento anómalo de las uñas (onicogrifosis): Las uñas crecen de forma desmesurada, adoptando una curvatura anómala y frágil debido a la afectación de la matriz ungueal.
- Nódulos y dermatitis: Presencia de pequeños bultos o nódulos intradérmicos desprovistos de pelo.
Afección sistémica: sangrado de nariz, síntomas en ojos y fallo renal
La leishmaniasis visceral o sistémica afecta a los órganos internos, comprometiendo gravemente la vida del perro si no se actúa rápidamente.
- Sangrado de nariz: Sangrado nasal unilateral o bilateral, provocado por la ulceración de la mucosa nasal o por trastornos de la coagulación.
- Lesiones oculares: Inflamaciones oculares severas que incluyen conjuntivitis, queratitis, blefaritis y uveítis anterior.
- Afectación renal: El desarrollo de insuficiencia renal es la principal causa de muerte en perros con leishmaniasis.
- Síntomas inespecíficos: Adelgazamiento progresivo sin pérdida de apetito, inapetencia en fases avanzadas, fiebre recurrente, atrofia muscular marcada y aumento de tamaño de los ganglios linfáticos.
- Problemas locomotores: Poliartritis, cojeras intermitentes e inflamación articular.
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¿Cómo hacer el test para saber si un perro tiene leishmania?
El diagnóstico precoz de la leishmaniosis canina es la clave para el éxito de cualquier tratamiento. Ante la sospecha por la presencia de signos clínicos o como control rutinario en zonas endémicas como España, es prioritario realizar revisiones.
Pruebas clínicas y analítica de sangre para la detección precoz
El protocolo diagnóstico para determinar la presencia del parásito combina diversas pruebas:
- Exploración física detallada: Evaluación de la condición corporal, palpación de ganglios, inspección ocular y revisión dermatológica completa.
- Test rápido (Inmunocromatografía): Prueba serológica que requiere una pequeña muestra de sangre.
- Titulaciones serológicas (ELISA / IFI): Análisis cuantitativos realizados en laboratorio para medir con precisión el nivel exacto de anticuerpos en la analítica de sangre.
- Técnicas moleculares y parasitológicas (PCR y citología): Permiten confirmar la presencia del parásito a partir de muestras extraídas de la piel, médula ósea o ganglios linfáticos.
- Evaluación del estado general: Realización de un hemograma completo, perfil bioquímico (medición de urea y creatinina para valorar la función renal) y proteinograma.
Grados de leishmaniosis en perros según LeishVet
La asociación científica internacional LeishVet ha creado una clasificación basada en cuatro grados de afectación clínica y analítica:
| Grado | Descripción clínica | Estado renal e inmunológico | Pronóstico |
|---|---|---|---|
| Grado I (leve) | Signos clínicos mínimos (dermatitis papular o lesiones focales) | Sin daño renal. Anticuerpos negativos o en niveles muy bajos. | Muy bueno |
| Grado II (moderado) | Lesiones cutáneas manifiestas, linfadenopatía, pérdida de peso, sangrado de nariz | Sin alteración renal o fallo renal estadio 1 (creatinina normal). | Bueno a reservado |
| Grado III (grave) | Signos de Grado II más lesiones por inmunocomplejos (uveítis, vasculitis). | Enfermedad renal crónica estadio 2 o 3 (creatinina moderadamente elevada). | Reservado |
| Grado IV (muy grave) | Signos clínicos marcados, tromboembolismo o síndrome nefrótico. | Enfermedad renal crónica estadio 4 (fallo renal avanzado o terminal). | Desfavorable |
¿Es curable la leishmaniasis?
La respuesta científica actual es que se trata de una patología que no suele curarse, sino que el paciente se convierte en un enfermo crónico que necesita seguimiento.

No obstante, la leishmaniosis en perros puede controlarse clínicamente. El objetivo del tratamiento es:
- Suprimir la multiplicación parasitaria
- Revertir las lesiones tisulares
- Normalizar las funciones de los órganos afectados
- Devolver al animal una óptima calidad de vida
Terapia farmacéutica y protocolos veterinarios
El tratamiento combina habitualmente agentes leishmanicidas, destinados a eliminar los parásitos, y agentes leishmaniostáticos ,orientados a frenar su reproducción. La elección específica de los fármacos dependerá directamente del grado de la enfermedad y de la salud renal del perro.
Consejo de Santévet: el manejo farmacológico debe ser prescrito y supervisado de forma estricta por el veterinario. La administración incorrecta de la medicación o la alteración indebida de las dosis puede generar toxicidad orgánica severa o recidivas parasitarias.
¿Cómo vivir con un perro con leishmaniasis?
Los cuidados en casa son tan importantes como los propios fármacos:
- Alimentación específica: Es indispensable utilizar un pienso de alta calidad, muy digestible y con niveles equilibrados de proteína de alto valor biológico.
- Control del frío y de la humedad: Las bajas temperaturas y la humedad ambiental pueden desencadenar brotes o agravar molestias articulares.
- Estructura y estabilidad emocional: Mantener rutinas diarias estables de paseos, comidas y reposo es imprescindible para evitar el estrés psicológico que puede dar lugar a una bajada de defensas.
- Hidratación constante: El acceso ininterrumpido a agua fresca es vital para proteger los riñones y que exista una correcta diuresis.
- Descanso adecuado: El perro debe disponer de un entorno tranquilo y una cama cómoda que evite la presión excesiva en las articulaciones y favorezca la reparación celular.
Prevención y vacuna contra la leishmaniosis
La prevención es la mejor herramienta contra la leishmaniasis. Una estrategia preventiva eficaz debe establecer una doble barrera:
- Barrera externa: evitando la picadura del vector.
- Barrera interna: reforzando las defensas inmunológicas del animal.
Repelentes, collares y medidas físicas antiparasitarias
La primera línea defensiva persigue impedir que las hembras de flebótomo piquen al perro.
- Collares antiparasitarios: formulados específicamente contra el flebótomo.
- Pipetas spot-on: soluciones tópicas aplicadas periódicamente sobre la piel con acción insecticida y repelente
- Aplicación pautada: La prevención antiparasitaria debe mantenerse activa durante todo el período de actividad del insecto en las zonas de riesgo, o de forma ininterrumpida durante los 12 meses del año en áreas geográficas de clima suave o templado.
- Manejo del entorno: Se aconseja evitar que el perro permanezca en el exterior al atardecer y durante la noche. Otras medidas son colocar mosquiteras de malla fina en ventanas y no acumular materia orgánica o agua estancada cerca de la vivienda.
Vacunas contra la leishmaniasis y controles serológicos
La segunda línea defensiva prepara internamente al organismo para actuar en caso de que un flebótomo infectado logre realizar una picadura.
- Vacunación: Las vacunas contra leishmaniasis en perros estimulan una respuesta inmunitaria específica que frena la progresión del parásito y minimiza el riesgo de desarrollar signos clínicos graves.
- Planificación veterinaria: El protocolo de vacunación debe espaciarse al menos un mes de cualquier otra vacuna del calendario canino habitual.
- Controles anuales: Realizar una analítica de sangre o un test rápido una vez al año (preferiblemente finalizado el invierno) es determinante para detectar temprano cualquier contagio asintomático.
¿Cuál es la esperanza de vida de un perro con leishmaniosis?
La esperanza de vida de un perro con leishmaniasis que recibe atención veterinaria temprana y un tratamiento eficaz puede ser idéntica a la de un perro sano de su misma raza y edad. El estado de la función renal en el momento de iniciar la terapia es decisivo para la supervivencia a largo plazo.
Costes a prever para el tratamiento de la leishmaniasis en el perro
| Servicio veterinario | Rango de precios (sin seguro) |
|---|---|
| Consulta veterinaria | 30-60 € |
| Prueba de detección (serología o test rápido) | 35-70 € |
| Analítica sanguínea completa | 70-120 € |
| Análisis de orina | 30-50 € |
| Tratamiento inicial | 120-450 € |
| Consulta de seguimiento con control analítico | 70-150 € |
| Vacunación contra la leishmaniosis | 60-100 € |
| Serología previa a la vacunación (si es necesaria) | 30-60 € |
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La leishmaniosis canina es una patología parasitaria seria pero controlable. Con un diagnóstico temprano, tu perro podrá disfrutar de una vida plena, feliz y duradera a tu lado.
La información presentada en este artículo tiene una finalidad informativa y educativa. En ningún caso sustituye el examen, diagnóstico o recomendaciones de un veterinario que conoce el caso específico de su animal.
Respondemos a todas tus preguntas sobre la leishmaniasis en perros
El tratamiento inicial oscila entre 120 € y 450 € según la gravedad y el peso del perro. Las consultas de seguimiento con analítica de control suponen entre 70 € y 150 € por revisión.
Las vacunas autorizadas que previenen los síntomas graves de la enfermedad tienen un coste de 60 € a 100 € por dosis. Antes de administrar la primovacunación, es obligatorio realizar un test serológico previo (entre 30 € y 60 €) para confirmar que el paciente no esté infectado.
Cuando un perro se infecta, el parásito invade su sistema inmunitario y se extiende hacia la piel y órganos internos como riñones, hígado y bazo. Si la respuesta defensiva no lo frena, causa problemas cutáneos, pérdida de peso, sangrado nasal e insuficiencia renal grave. Un diagnóstico precoz permite controlar la carga parasitaria antes de que ocurra un daño orgánico irreversible.
Fuentes:
Solano-Gallego, L., & Baxarias, M. (2025). Leishmaniosis en los perros. En Manual de veterinaria de Merck. Merck & Co., Inc.
World Organisation for Animal Health. (2024). Infection with Leishmania spp. (leishmaniosis). En Terrestrial Animal Health Code (Chapter 8.11)
Le Rutte, E. A., van der Wilt, L. S., Bulstra, C. A., Nieboer, D., Kontoroupis, P., de Vlas, S. J., & Richardus, J. H. (2021). Incidence and geographical distribution of canine leishmaniosis in 2016-2017 in Spain and France. Veterinary parasitology, regional studies and reports, 25, 100613.
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